Biografías
de autores
Alcorta,
Amancio
Alvear, Torcuato de
Andrade, Olegario Víctor
Ascasubi, Hilario
Balcarce, Mariano
Borges, Jorge
Luis
Campo, Estanislao Del (Anastasio El Pollo)
Capdevila, Arturo
Carranza, Angel Justiniano
Fernández Moreno, Baldomero
Groussac, Paul
Guido Spano, Carlos
Gutierrez, Eduardo
Hernández, José
Leguina, Ezequiel
Lugones, Leopoldo
Mármol, José
Mitre, Bartolomé
Modern, Rodolfo E.
Olivera, Ricardo
Palacios, Pedro Bonifacio (Almafuerte)
Quesada, Vicente G.
Roberts, Carlos
Santamarina, Antonio
Alcorta,
Amancio
(Argentino,
1842-1902)
Jurisconsulto. Durante la guerra del Paraguay
prestó servicios militares como ayudante y secretario del coronel
Murature, batiéndose en el combate de las Cuevas, donde fue
condecorado con la cruz de bronce del Brasil. En 1867 fue nombrado
juez de primera instancia, puesto que desempeñó con competencia
y laboriosidad. Fiscal de Gobierno en la provincia, ministro
de Hacienda y de Gobierno en la misma. Durante el gobierno de
Acosta fue electo diputado a la Legislatura desde 1867 hasta
1872. Catedrático de Derecho Internacional en la Facultad, académico
titular de la misma, rector del Colegio Nacional Central, Diputado
al Congreso Nacional, Ministro de Relaciones Exteriores en las
administraciones de Juárez Celman, Saenz Peña, Uriburu y Roca.
En este último puesto contribuyó de una manera notable a la
terminación del litigio de límites con Chile.
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Alvear,
Torcuato de
(Argentino,
1822-1890)
Hijo del General Carlos María de Alvear. Ocupó
varios cargos públicos, entre otros, el de primer intendente de
esta capital en 1882-1886, siendo también el primero de sus grandes
servicios y adelantos realizados en la Metrópoli. Alvear desplegó
una actividad e inteligencia asombrosas, resolviendo graves problemas,
como el de la pavimentación e higiene, creando plazas y parques,
demoliendo edificios vetustos que afeaban la ciudad y convirtiendo
en un hermoso paseo el que hoy lleva su nombre en la Recoleta,
en el cual se le ha erigido un sencillo monumento. Prestó también
preferente atención a los establecimientos públicos de caridad,
asilos, hospitales y cementerios.
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Andrade,
Olegario Víctor
(Argentino, 1841-1882)
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Poeta y periodista,
después de haber vivido con sus padres en la emigración durante
la tiranía de Rosas, concurrió al regresar al país de Caseros
al colegio de Concepción del Uruguay, junto con Julio A. Roca
y Eduardo Wilde. Mientras estuvo en ese colegio, que abandonó
en 1857, comenzó sus ensayos poéticos. En aquellos años de hostilidad
entre Buenos Aires y la Confederación, Andrade se puso del lado
de Urquiza y fundó El Porvenir y otros periódicos en Gualeguaychú
para sostener la causa del Congreso de Santa Fe; la misma causa
defendió hasta el Congreso de Belgrano en 1880 en La Tribuna Nacional
y otros órganos de la prensa porteña. Sus artículos de esa campaña
fueron recogidos en un volumen titulado Artículos Histórico-políticos
(1863-1868) y publicados en 1919 y muestran como permaneció fiel
a una orientación y un partido y cual era su estilo. Se ha dicho
que algunos de sus poemas parecen arengas en verso y que algunos
de sus artículos periodísticos parecen poemas en prosa. La influencia
romántica de Victor Hugo es evidente.
Se opuso a la alianza con el Brasil, combatió la política de Mitre.
Vivió Andrade en varios pueblos del litoral, en Concordia, Concepción
y Gualeguaychú, Paraná y Santa Fe; desempeñó algunos empleos oficiales;
fue exonerado varias veces, sufrió estrecheces económicas y, consolidada
al fin la unión nacional en la presidencia de Avellaneda, se estableció
en Buenos Aires.
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Su nombre
no tardó en ser bien conocido; composiciones suyas fueron premiadas
en certámenes; se le consideró como el poeta nacional por excelencia;
en ese período porteño escribió sus cantos más conocidos: El nido
de cóndores, Prometeo, San Martín, Atlántida. Su amistad con Roca,
presidente de la República, su ascendiente en la prensa y sus
poemas le dieron gran popularidad y lo llevaron como diputado
al Congreso de la Nación.
La muerte lo arrebató en la plenitud de su sazón y truncó una
obra de alto vuelo poético. A su muerte el gobierno decretó la
adquisición y publicación de sus obras y con ello comenzó su gloria
póstuma. El poema Atlántida fue premiado en unos juegos florales
del Centro Gallego de Buenos Aires (1881) y anuncia el porvenir
de la raza latina en América; en Prometeo ensalzó el triunfo del
pensamiento liberado. Su nombre persiste por el énfasis y la prosopopeya
de El nido de cóndores. Además de los nombrados, las composiciones
El arpa perdida, La noche de Mendoza, San Martín, La libertad
de América, Las Flores del guayacán, El consejo maternal, Las
ideas, se cuentan entre su producciones más inspiradas.
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Ascasubi,
Hilario
(Argentino, 1807-1875)
Periodista,
político y poeta gauchesco, conocido con seudónimos como "Paulino
Lucero" y "Aniceto el Gallo". Luchó en las guerras civiles y en
la del Brasil, y colaboró con Lavalle contra el régimen rosista.
Amigo primero y opositor después a Urquiza, Mitre le confió misiones
políticas en Europa. Publicó numerosos periódicos, muchos de los
cuales no pasaron de un solo número: El Arriero Argentino (1830),
Paulino
Lucero (1832), El gaucho en campaña (1839), Media caña del
campo para los libres (1840), El gaucho Jacinto Cielo (1843) o
Aniceto "el Gallo", gacetero prosista y gauchipoeta argentino
(1853-59). La obra principal de Ascasubi es Santos
Vega o Los mellizos de "La flor". "Rasgos dramáticos de la
vida del gaucho en las campañas y praderas de la República Argentina
(1778-1808)", que se publicó en París en 1872. Entre 1850 y 1851
aparecieron dos fragmentos de este poema, que fue redactado finalmente
entre 1871 y 1872. En más de trece mil versos ofreció una historia
folletinesca y una nostálgica visión del mundo campesino anterior
a la independencia y a las guerras civiles.
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Balcarce,
Mariano
(Argentino, 1807-1885)
Hijo de Don Antonio González Balcarce. Se educó en Europa y desde
joven abrazó la carrera diplomática, prestando servicios en Inglaterra.
Se casó en 1832 con Mercedes San Martín, hija del Libertador,
y ese mismo año estuvo en la Argentina y Chile. Fue autor del
tratado con España que aprobó el principio de nacionalidad invocado
por Buenos Aires y de gran trascendencia para el desarrollo de
la inmigración. Obsequió al general Mitre el valioso archivo histórico
del general San Martín.
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Borges,
Jorge Luis
(Argentino, 1899-1986)
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Poeta, narrador
y ensayista. Vivió en Europa entre 1914 y 1921 y en 1923, tomando
contacto con las vanguardias literarias, en especial con el expresionismo
alemán y el ultraísmo español. En 1921 llevó el ultraísmo a Buenos
Aires, donde dirigió las revistas Prisma (1921-22) y Proa (1922-23
y 1924-26), y colaboró en Martín Fierro. Por entonces son fundamentales
sus contactos con Ricardo Güiraldes, Macedonio Fernández, Oliverio
Girondo y Alfonso Reyes. En 1932 conoce a Adolfo Bioy Casares,
con quien publicará la Antología de la literatura fantástica (1940),
en la que participa también Silvina Ocampo, y las obras de los
heterónimos Bustos Domecq y Suarez Linch. Hasta 1946, cuando es
cesado por razones políticas, Borges trabaja como bibliotecario
en una dependencia municipal y ejerce el periodismo literario
en Crítica y El Hogar. Luego dictó cursos privados y, a partir
de 1955, fue, hasta su jubilación en 1973, director de la Biblioteca
Nacional y profesor de Literatura Inglesa en la Facultad de Filosofía
y Letras. En 1955 fue nombrado académico de letras en su país.
A partir de 1960 su obra es reconocida como una de las más originales
en la literatura del siglo XX. En 1961 comparte el Premio Formentor
con Samuel Beckett y en 1980 el Cervantes con Gerardo Diego. Sus
escritos se hallan traducidos a todos los idiomas cultos.
La obra de Borges puede dividirse en períodos, quedando acotada
una época inicial y vanguardista por los años 1923 y 1930. Caracterizan
este período la importancia fundamental del poema, el verso libre
y la proliferación metafórica (sobre todo la proveniente de Lugones),
la apelación a un neobarroco de raigambre española (Quevedo, en
primer término) y cierto nacionalismo literario, que llega a proclamar
la independencia idiomática de Argentina, en textos luego repudiados
por el propio autor. A este período pertenecen los poemarios Fervor
de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San
Martín (1929), así como los ensayos de Inquisiciones (1925), El
tamaño de mi esperanza (1926), El idioma de los argentinos (1928)
y Evaristo Carriego (1930). A partir de 1930, la obra de Borges,
durante unos treinta años, se inclinará a la prosa y surgirá una
doble vertiente de su tarea: el ensayo breve, normalmente de lecturas
literarias, y la llamada "ficción", que no es estrictamente un
cuento, aunque su trámite sea narrativo y su convención de lectura
sea la ficcional. En ella aparecen, a menudo, escritores y libros
apócrifos como Pierre Ménard y su Quijote, o Herbert Quain. Apelando
a citas deliberadamente erróneas en sus meditaciones sobre la
traducción literaria, Borges define la tarea del escritor como
esencialmente falsificadora y desdibuja toda pretensión de originalidad
y creación. La literatura es la infinita lectura de unos textos
que surgen de otros y remite a un texto original, perdido, inexistente
o tachado. Falta este código de los códigos, lo cual hace de todo
texto no sólo una "ficción", sino también un abismo significativo,
donde no hay senderos sino los que se bifurcan, adquiriendo el
conjunto el aspecto de un laberinto. En otro sentido, la obra
ficcional borgiana se inclina a temas recurrentes, como son: lo
fantasmal de la vida, el combate singular como reconocimiento
del otro en el acto de darle muerte, el espejo como cifra de las
apariencias mundanas, la lejanía y la desdicha vinculadas con
la relación amorosa, o la busca del nombre de los nombres, el
prohibido nombre de Dios, donde se realicen las fantasías de perfecta
adecuación entre las palabras y las cosas. Estéticamente, en este
segundo período de su obra, Borges efectúa una crítica radical
a sus años de vanguardista, como puede apreciarse sobre todo en
los artículos recogidos por Emir Rodríguez Monegal en su volumen
de Textos cautivos (1986). Borges denuncia la actitud epigónica
de la vanguardia argentina, la parvedad de sus logros estéticos
y el abuso de documentos doctrinarios y manifiestos. Se repliega
hacia una actitud estética de apariencia neoclásica, aunque en
él pervivan los tópicos del infinito y lo inefable, recogidos
en sus juveniles frecuentaciones de Schopenhauer y los poetas
románticos alemanes. El afán de tersura en la expresión, la relectura
de los clásicos y su cita constante, la concisión que exigen los
géneros breves, son todos gestos de su neoclasicismo en el que
la razón intenta ordenar, jerarquizar y clarificar hasta los límites
admisibles de su poder sobre el lenguaje, siempre resbaladizo,
engañoso y ambiguo.
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También
revista Borges en esta etapa su juventud nacionalista, volviendo
sobre algunos episodios costumbristas de ambiente campesino o
suburbial, como el duelo a cuchillo, para repasarlos en un contexto
de mitología universal. Así, sus gauchos y compadritos de las
orillas se entreveran con los héroes homéricos, los teólogos medievales
y los piratas del mar de la China. No son ya el motivo de una
exaltación peculiarista ni se los encara como emblemas de un universo
cultural castizo y cerrado, sino que se los relativiza en un marco
de ambiciones eclécticas y cosmopolitas. A este período, prescindiendo
de antologías y reelaboraciones, pertenecen los ensayos de Discusión
(1932), Historia de la eternidad (1936) y Otras Inquisiciones
(1952); los relatos de Historia universal de la infamia (1935),
de Ficciones (1944) y El Aleph (1949), y un buen número de obras
en colaboración con Bioy Casares (Seis problemas para don Isidro
Parodi, 1942; Dos fantasías memorables, 1946, Un modelo para la
muerte, 1946, y los guiones cinematográficos Los Orilleros. El
paraíso de los creyentes, 1955, con Delia Ingenieros (Antiguas
literaturas germánicas, 1951), con Betina Edelberg (Leopoldo Lugones,
1955) y con Margarita Guerrero (El Martín Fierro, 1953 y Manual
de Zoología fantástica, 1957).
Políticamente, Borges evoluciona de sus originarias posturas de
izquierda al nacionalismo moderado de Yrigoyen , y luego a un
escepticismo liberal que lo enfrenta con los fundamentalismos
políticos de su tiempo, sobre todo los de corte fascista, así
como, posteriormente, su acendrado antiperonismo lo llevará a
posiciones de reticencia conservadora bastante intempestivas,
aunque nunca guiadas por el sentido de la oportunidad o la conveniencia
circunstancial. El último Borges asiste a la restauración constitucional
argentina de 1983 y renueva su perdida esperanza en los procedimientos
democráticos de gobierno. Si se toma en cuenta su sesgo literario,
se advierte que el escritor marcha hacia una síntesis: retorna
visiblemente al poema, pero ya con preponderancia de formas clásicas
(el soneto, ante todo), en tanto su narrativa insiste en sus tópicos
favoritos: la proliferación barroca de universos incontables (remitiendo
a las teodiceas y cosmologías del setecientos, Spinoza, Leibniz),
el retorno de las formas arquetípicas, la dudosa consistencia
de lo real, el paso del tiempo que todo lo corroe y que permite
la existencia del bello texto que es su salvación y su elegía,
la frecuentación de las figuras clásicas que recurren desde la
historia, la épica y la leyenda. La paradoja como lógica de lo
oculto, la imposible descripción del universo y la ironía que
consiste en considerar como extraño lo inmediato y propio, nos
remiten a las fuentes románticas de Borges, que se sintetizan,
barrocamente, con el clasicismo de su elocución.
A esta etapa final de Borges corresponden sobre todo numerosos
poemarios: El hacedor (1960), Para las seis cuadras (1964), El
otro, el mismo (1969), Elogio de la sombra (1969), El oro de los
tigres (1972), La rosa profunda (1975), La moneda de hierro (1976),
Historia de la noche (1977), La cifra (1981) y Los conjurados
(1986), El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975)
fueron nuevos volúmenes de relatos, a los que hay que añadir algunos
más, como los de Rosa y azul (1977). También continuó su colaboración
con Bioy Casares (Crónicas de Bustos Domecq, 1967; Nuevos cuentos
de Bustos Domecq, 1977) y con otros autores. En siete noches (1980)
y nueve ensayos dantescos (1982) se han reunido conferencias sobre
temas de su predilección. La crítica comparada abunda en consideraciones
sobre el escritor argentino, detectándose varios enfoques en su
lectura: la distinción entre realidad e irrealidad (lo posible
y lo imposible) y la aparición de lo fantástico; sus negativas
-aunque no sin excepciones- relaciones con la historia, a partir
de la insistencia en los arquetipos y en la nulidad de la acción
humana en un mundo meramente conjetural; la meditación constante
de Borges sobre los alcances e impotencias del lenguaje en general,
y del literario en particular, en su lucha y desazón por describir
"el inconcebible universo", necesario como postulado, por su parte.
En Argentina a ello se han sumado, en vida del escritor, las polémicas
suscitadas por sus posicionamientos políticos.
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Campo,
Estanislao Del
(Anastasio El Pollo)
(Argentino, 1834-1880)
Escritor,
luchó por Buenos Aires contra la Confederación Argentina. Cultivó
la poesía gauchesca con el seudónimo de Anastasio el Pollo, lo
que equivalía a reconocer su deuda con Hilario Ascasubi (Aniceto
el Gallo). Fue sucesivamente funcionario de aduanas, diputado
y secretario de la Cámara y oficial mayor del Ministerio de Gobierno
de la provincia de Buenos Aires. En 1870 publica sus Poesías,
cuarenta y siete composiciones que acogen diversos registros,
desde la queja romántica y la escenografía correspondiente, hasta
el tono popular de la sección "Acentos de mi guitarra", que le
habría de llevar a la fama. Si bien Del Campo era un aristócrata,
su simpatía por el gaucho hace de él una de las cumbres del género,
a pesar de las incorrecciones derivadas de un verdadero desconocimiento
de este tipo de pampero. Su poema Fausto (1866) es su obra más
importante. En él se narra el efecto producido por la ópera de
Gounod del mismo título en un gaucho que cuenta a un amigo su
experiencia, la cual consiste en creer que el espectáculo es un
suceso real.
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Carranza,
Angel Justiniano
(Argentino, 1834-1899)
Se
graduó de abogado con una tesis sobre "La libre navegación de
los ríos". Ingresó en la magistratura como relator del Supremo
Tribunal de Justicia. En 1868 fue nombrado juez de primera instancia
en lo criminal y posteriormente auditor general de guerra y marina.
Tuvo predilección por la búsqueda de datos y documentos relativos
al período que siguió a 1810 y con preferencia lo épico y glorioso.
Figuran entre sus obras: "La revolución del 39 en el Sur de Buenos
Aires (1880)"; "El general Lavalle ante la justicia póstuma (1
ed. 1880; 3 ed. 1886); "Campañas navales de la República Argentina.
Cuadros históricos" (editadas y anotadas por José Juan Biedma,
1914-1916, 4 v.). Publicó además: "Las actas capitulares de Santiago
del Estero; Las invasiones inglesas en el Río de la Plata, 1806-1807;
La bandera de los Andes (aclaraciones históricas); el Dr. Tejedor
y la conspiración de 1839, etc. Fue uno de los fundadores de la
Junta de Historia y Nimismática Americana en 1893.
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Capdevila,
Arturo
(Argentino, 1889-1967)
Nacido en Córdoba. Su extensísima obra literaria
abarcó todos los géneros: novela, cuento, ensayo, historia, biografía,
leyenda, poesía, teatro, tradición, religión. Pero su fama es
la de poeta, que lo fue ya desde sus primeros libros, recibidos
con admiración: Jardines solos (1911), Melpomene (1912) y El poema
de Nenúfar (1915). Además de algunos textos famosos, repetidos
en todas las antologías ("Aulo Gelio", "Nocturno de Job", "Melpomene"),
Capdevila se destacó por el romance y, especialmente, por el romance
histórico. Otra veta que aseguró su prestigio fueron los libros
de evocación histórica: Córdoba del recuerdo (1923), La santa
furia del padre Castañeda (1933), Antaño (1936), Las Invasiones
Inglesas (1938) y el Hombre de Guayaquil (1950).
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Fernández
Moreno, Baldomero
(Argentino, 1886-1950)
Criado en el norte de España, vuelve a su ciudad,
Buenos Aires, donde realiza el cambio de estética desde el modernismo
dominante a una poesía realista, de elocución natural, relacionada
con la vida de los barrios modestos, de la provincia y del medio
rural. Desde esa práctica, que se conoce como "sencillismo", evolucionó
en su madurez hacia una expresión íntima y simbólica, de temática
amatoria, insistiendo en la forma del soneto. Tiene textos aforísticos
(La mariposa y la viga, 1947) y autobiográficos. Entre sus numerosos
poemarios se cuentan Las iniciales del misal (1951), Intermedio
provinciano (1916), Ciudad (1917), Campo argentino (1919), Aldea
española (1925), Romances (1936), Yo médico, yo catedrático (1941)
y Penumbra. Libro de Marcela (póstumo, 1951)
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Groussac,
Paul
(Francés, 1848-1929)
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Historiador,
escritor y crítico literario; llegó a la Argentina a bordo del velero
"Anita" en febrero de 1866. Fue un autodidacta, formado en la lectura
de los mejores representantes de la cultura francesa, con la cual
ha mantenido hasta su fin los vínculos más vivos. La exposición
y el método histórico los estudió en Montesquie, Thierry, Renán,
Fustel de Coulanges. Mantuvo toda su vida un criterio liberal, hostil
a las tiranías y un espíritu progresivo; no se fusionó con la cutura
argentina, de cuyo ambiente supo extraer tantos elementos valiosos,
pero influyó sobre ella tanto por sus cualidades intelectuales como
por los temas que supo desarrollar su pluma aguda.
Trabajó en el campo, fue ovejero de San Antonio de Areco, recorrió
las provincias del norte, siempre en contacto con los libros. En
Buenos Aires dio clases de matemáticas en el Colegio Nacional: Publicó
en la Revista Argentina un ensayo español sobre Espronceda. Nicolás
Avellaneda lo invitó en 1870 a trasladarse a Tucumán, donde fue
profesor del Colegio Nacional, director provincial de enseñanza,
inspector nacional de educación, periodista, director de la escuela
normal. |
Viajó a Francia en 1883, colaboró en el Fígaro, entró
en contacto con los mejores escritores franceses. En 1882 había
publicado Ensayos históricos sobre el Tucumán. En 1884 regresó de
Francia y publicó la novela autobiográfica Fruto Vedado. En 1885
sustituyó a José Antonio Wilde en la dirección de la Biblioteca
Nacional.
Obras: novela El número 9090, tentó el drama en La divisa punzó,
compuso un tomo de Relatos Argentinos. Publicó una revista, La Biblioteca,
Los Anales de la Biblioteca (once volúmenes) y dirigió varios años
Le Courier francais, fundado por él en 1894 con la cooperación financiera
de Clodomiro Hileret, industrial azucarero. El crítico literario
temido y más de una vez demasiado agrio y exigente, aparece en el
Viaje Intelectual, en Crítica Literaria, en las revistas por él
dirigidas. En los Anales publicó su alegato sobre Las Malvinas,
reivindicándolas para la soberanía argentina. Su obra Del Plata
al Niágara, muestra en todo su formato al escritor policromo, al
observador y al crítico. |
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Guido
Spano, Carlos
(Argentino, 1827-1918)
Poeta y periodista argentino, perteneciente a la segunda generación
de románticos y considerado como un predecesor del movimiento
modernista. Aunque su prosa presenta rasgos de originalidad,
humorismo sutil e ironía inteligente, ha trascendido gracias
a una poesía de tipo convencional, con pinceladas de sentimentalismo
bucólico, erotismo inocente y amor patrio que tienden a desmentir
más que a ratificar la actitud comprometida del autor con la
realidad política en la que se desarrollo. De su poema "Trova",
sus connacionales recuerdan el ultimo verso, a la sazón inmortalizado
por la enseñanza escolar: "Argentino hasta la muerte." Sus poemarios
se titularon Hojas al viento (1871) y Ecos lejanos (1875). En
prosa publicó El gobierno y la alianza (1866) y Ráfagas (1879).
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Gutierrez,
Eduardo
(Argentino, 1851-1889)
Novelista,
cultivó el género gauchesco, el histórico y el policial. Entre
sus numerosas novelas cabe citar: Santos
Vega (1880), Don Juan Manuel de Rosas (1881-82), La muerte
de Buenos Aires (1882), El Chacho (1884), Pastor Luna (1886) y
en particular Juan Moreira (1879-80), obra que, convertida en
mimodrama gauchesco por José J. Podestá, significó el nacimiento
del teatro argentino.
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Hernández,
José
(Argentino, 1834-1886)
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| Periodista
y político, la fama de Hernández dentro de la literatura del Río
de la Plata viene de su Martín
Fierro, extenso poema lírico-narrativo que apareció en dos partes:
El gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879).
Esa obra, considerada el momento más admirable de la poesía gauchesca,
fue compuesta con muy distintos fines, todos infrecuentes para su
época y su país: crear un poema usando el habla, las imágenes y
la visión del mundo de una clase social (la de los gauchos), denunciar
los abusos sufridos por dicha clase y hacerla consciente de su terrible
situación. La extensa narración fue compuesta pensando en la transmisión
oral, ya que el público para el que fue escrita era analfabeto.
Esto dio lugar a la aparición de los "lectores" (de los que habló
Leopoldo Lugones), que leían a sus camaradas iletrados las tristes
aventuras del gaucho Fierro, quien repetía en su vida las desgracias
de quienes lo escuchaban. El enorme éxito del poema, que rápidamente
se convirtió en tradicional y se fragmentó en |
trozos
repetidos en toda Sudamérica (desde Argentina hasta Colombia), la
persistencia de su lectura y recuerdo en todas las clases sociales
de ambas márgenes del Plata, muestran que el género y el poema no
han sido sólo manifestaciones de una literatura regional, sino que
se han convertido en representativas de aspectos muy importantes
de la cultura y la literatura de la Argentina y Uruguay. Además
de su contenido social y político, Martín Fierro fue (como probó
E. Martínez Estrada) una admirable creación poética, en la que imágenes,
rima y estructura estrófica se aúnan para dar nacimiento a una obra
de sólida forma estética en la que lo popular y lo culto, lo tradicional
hispánico y lo americano encontraron el cauce para dar expresión
a algo originalísimo y único. |
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Leguina,
Ezequiel
(Argentino, 1880-1964)
Bibliófilo. Logró recoger en su biblioteca particular
unos 19.000 volúmenes selectos, ejemplares valiosos, ediciones
principales, encuadernaciones raras y costosas. Hizo importantes
donaciones a bibliotecas oficiales. Entre ellas a la Biblioteca
Nacional: manuscritos: José de Guevara, Historia del Paraguay,
Río de la Plata y Tucumán. Roberto Cunninghame Graham: Conquest
of the River Plate; Home Poham, dos cartas, una de ellas fechada
en el Río de la Plata; Ruben Darío, Loa al obispo Esquiú. Incunables:
Biblia Latina, de Johann Gutemberg, una hoja, Maguncia 1456; San
Antonio: de Censuris, seguido de Sponsalibus et Matrimonio, Venecia,
Johana de Colonia y Johann Manthen, 1474; Santo Tomás de Aquino,
Quaestiones de duodecim quodlibet, Venecia, Johann de Colonia
y Johann Manthen,1476; Santo Tomás de Aquino, Quaestines de potentia
Dei, Venecia, Cristóbal Arnold, 1476. Además figuran también las
siguientes obras: Ulderico Schmidel, edición latina de la Vera
Historia Admirandae cuiusdam navigationis… Nuremberg, Hulsius,
1599; M. De Cervantes, Don Quijote, 3 ed. De Juan de la Cuesta,
Madrid, 1608; Concolorcorvo, Lazarillo de ciegos caminantes. Gijón,
Rovada, 1773. Quinto Horacio Flaco, Opera, Parma, Bodoni, 1791;
F.Chateaubriand, Génie du Christianisme, edición príncipe, París,
Migneret, 1802.
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Lugones,
Leopoldo
(Argentino,1874-1938)
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Considerado
uno de los autores argentinos más distinguido de su tiempo. Es ejemplo
de cruces de ideologías y de concepciones políticas de los escritores
del Río de la Plata en el fin del siglo XIX. Su trayectoria va desde
el romanticismo hasta el regionalismo sencillo de sus últimos tiempos,
pasando por formas nítidas del simbolismo francés y el modernismo
hispánico. En política pasó del anarquismo a un socialismo de dudosa
ortodoxia y, finalmente, al fascismo o algo muy próximo a esto.
Fue un temperamento de acción, y eso se traduce en sus escritos.
Las montañas del oro (1897) es un retorno a los tópicos del romanticismo
francés, lo que no impide que algunos poemas de este libro sorprendan
por el carácter de la imaginación poética del joven de veintidós
años que los dicta. Trasladado a Buenos Aires, Lugones es acogido
con todos los honores por el diario La Nación, contando entre sus
amigos a Rubén Darío. Su aristocratismo es innegable y convivió
en él con una voluntad de renovar el verso de lengua española. Tras
un período de decadentismo y verlainismo que se concretó en Los
crepúsculos del jardín (1905), publica su colección poética más
madura, Lunario sentimental (1909), que es el libro donde se acentúa
mejor su personalidad, fundiendo el simbolismo de Laforgue con lo
aprendido de Rubén Darío. A partir de este libro Lugones entra en
una segunda etapa, marcada por fuertes aspectos nativistas y regionalistas.
En este momento se apoya en la forma más tradicional del verso español
(primordialmente en el romance). Canta al paisaje con fuerte acento
nacional (Odas Seculares, 1910); el amor conyugal en su forma más
ortodoxa (El libro fiel, 1912); su apego al terrúneo (Libro de los
paisajes, 1917); Las horas doradas (1922); Poemas solariegos (1927)
y Romance del Río Seco, póstumo (1938).
Su labor como narrador y ensayista es tan importante que no falta
quien valore ante todo sus aptitudes en estos terrenos. Contribuyó
a la elaboración de una poética del cuento, ensayando formas renovadas,
siguiéndole los grandes cuentistas de este siglo, Jorge Luis Borges
y Julio Cortazar, especialmente. Las fuerzas extrañas (1906) mostraron
ya sus aptitudes para escribir cuentos de misterio, muy en consonancia
con las tendencias modernistas. |
Casi veinte años después, Cuentos fatales (1926)
le devuelven al mundo de lo fantástico. Decenas de cuentos quedaron
en las páginas de diarios y revistas y van siendo publicados en
estos años por diversos eruditos, incluyendo al propio hijo del
autor. Se caracterizan estos cuentos por trascender las fronteras
de la realidad y adentrándose sin temor en los ámbitos del misterio,
recurriendo alguna vez a escenarios y evocaciones del pasado; ciertos
temas proceden de la ciencia, de la pseudociencia y del teosofismo,
fondo de ideas que Lugones exploró como no pocos de sus contemporáneos,
Darío y José Ingenieros, con estos dos formó la secta esotérico-humorística
La Syringa. En el aspecto formal su aporte más notable se encamina
a una poética del efecto; se trata de sorprender al lector con recursos
apropiados para suscitar el interés, sorprendiendo a veces con finales
inesperados. Escribió la novela El ángel de la sombra (1926), con
una trama en que se mezcla lo erótico y lo religioso. Como ensayista,
historiador de las ideas y de lo político, los trabajos de Leopoldo
Lugones tienen un valor indiscutible Entre los escritos de este
tipo destacan Historia de Sarmiento (1911), Elogio de Ameghino(1915),
Mi beligerancia (1917) y varios títulos mas publicados con posterioridad
a su muerte. Su obra periodística todavía no fue recopilada totalmente;
fue articulista capaz de escribir sobre cualquier tema y varios
deus textos fueron recogidos en volumen. Su primer libro de ensayo
fue El imperio Jesuítico (1904), diatriba de sesgo positivista contra
España, la Iglesia católica y la obra de una y otra en América.
Esta escrita desde el punto de vista del socialismo anticlerical,
en que entonces se interesaba. Su curiosidad por Grecia y por lo
griego le impulso a prender este idioma, aplicándose a una traducción
nunca terminada de La Ilíada. A esta inclinación responden libros
como Didáctica y Las limaduras de Hephaestos, ambas de 1910; Estudios
Helénicos (1924) y Nuevos estudios Helénicos (1928). En 1916, recogió
en El Payador una serie de conferencias sobre Martín Fierro, de
José Hernandez, libro en cuya reivindicación (iniciada por Miguel
de Unamunu a fines del siglo XIX) lo califico de canto Homérico
de la cultura Argentina. |
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Mármol,
José
(Argentino, 1817-1871)
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| Poeta,
dramaturgo y novelista. En 1839 pasó algunos días en la cárcel,
por difundir prensa de Montevideo contraria a Juan Manuel de Rosas,
por entonces gobernador de Buenos Aires. Ese incidente determinó
la vida y la obra de Mármol: se exilió en 1840, y nadie como él
representó al poeta enfrentado con la tiranía. Su obra conjuga el
espíritu romántico con las funciones cívicas de la tradición neoclásica.
A partir de 1846 dio a conocer en varias entregas su inacabado "Canto
del Peregrino", y en 1851 publicó su poemario "Armonías". En 1842
había estrenado en Montevideo sus dramas "El poeta" y "El cruzado",
el primero de ambiente contemporáneo y el segundo de tema histórico.
Mármol fundó los periódicos "El Album", "El Conservador" y "La Semana",
y colaboró en otros muchos. Autor de folletos como "Asesinato del
Sr. D. Florencio Varela", redactor del "Comercio del Plata", en
|
Montevideo
(1849) y "Manuela Rosas. Rasgos biográficos" (1850), es ante todo
el creador de "Amalia", una novela que empezó a aparecer en Montevideo
en 1851, en el suplemento de "La Semana", y se publicó completa
en Buenos Aires en 1855. Era otro violento alegato contra la barbarie
de Rosas y de su policía política (la Mazorca), y la proximidad
de los hechos narrados no le impide constituir la manifestación
más destacada de la novela histórica argentina y una de las más
notables del romanticismo en Hispanoamérica. La caída de Rosas,
en 1852, supuso el fin de la carrera literaria de Mármol, que no
encontró nuevos motivos en que inspirarse. En sus últimos años fue
diputado, Director de la Biblioteca Pública de Buenos Aires y embajador
del gobierno de Bartolomé Mitre en el Brasil. |
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Mitre,
Bartolomé
(Argentino, 1821-1906)
Hijo de Ambrosio Mitre. Fue militar, político,
historiador y hombre de letras. Su larga y activa vida fue consagrada
al bien de su patria. Luchó contra la tiranía de Rosas. Después
de la derrota en el Arroyo Grande tuvo que regresar a la Banda
Oriental. Durante el sitio, Mitre repartió su tiempo entre la
espada y la pluma. Fue colaborador del Nacional, Iniciador y del
Corsario, periódicos que atacaban el despotismo de Rosas. Fue
redactor de la Nueva Era. Emigrado a Bolivia, tomó la dirección
del Colegio Militar, redactando a la vez La Epoca. En ese país
estuvo en los combates de Olava y Vitiche, donde decidió la batalla
con los fuegos de su artillería. Emigrado a Chile redactó El Comercio
de Valparaíso y El Progreso de Santiago. Desterrado de Chile,
volvió a Montevideo. En mayo de 1851 se adhirió al pronunciamiento
de Urquiza y, como jefe de la artillería argentina asistió a la
batalla de Caseros, después de la cual recibió el grado de coronel
en el campo de batalla. En el Parlamento combatió enérgicamente
el "acuerdo de San Nicolás". Ministro de gobierno y de relaciones
exteriores del gobernador D. Valentín Alsina. El 2 de junio de
1853, en una salida que hizo al mando de las tropas, recibió un
balazo en la frente. Redactó El Nacional y fue colaborador de
la Ilustración Argentina. En 1855 fue ministro de Guerra y Marina
del gobernador Obligado. Dio la batalla de Cepeda en 1859. Gobernador
de Buenos Aires en mayo de 1860. General en jefe del ejército
aliado en la guerra del Paraguay. Presidente de la República en
1862. Fundó La Nación; senador nacional; árbitro entre el Brasil
y el Paraguay. En 1891 renunció su candidatura a la Presidencia
de la República.
Como escritor, son sus principales obras: Biografías de Rivera
Indarte y de Lavalle; Episodios de la Independencia Argentina;
Estudio sobre la República Argentina; Arengas; Las cuentas del
gran capitán; La emigración; La cuestión de San Juan; El crucero
La Argentina; El mijo y el zoque; El araucano y el allentiak (estudios
lingüísticos); traducciones de Ruy Blas; de la Divina Comedia.
Como poeta, Mitre ha dado a la prensa sus magníficas composiciones
tituladas Las Rimas y, como historiador, forman su pedestal las
monumentales historias de San Martín y Belgrano, que abarcan todo
el período colonial hasta la independencia.
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Modern,
Rodolfo E.
(Argentino, 1922- )
Profesor, escritor y traductor. Otorgó a su obra
lírica un sesgo de espontaneidad y reflexión que la personaliza.
Tal vez una de sus características más señalables sea la manifestación
desintelectualizada del sentimiento y cierta reverberación de
lo absoluto y lo misterioso en contraste con la vida cotidiana.
Se graduó en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Dictó cursos
de literatura alemana en la Facultad de Humanidades y Ciencias
de la Educación de La Plata y profesor de literatura en el colegio
nacional "D. F. Sarmiento" y de literatura septentrional en la
escuela normal de profesores "Mariano Acosta", de Buenos Aires.
Entre otras obras: El expresionismo literario, Literatura Alemana
del siglo XX; Lenz, de Georg Büchner. Tradujo los cuentos de Franz
Grillparzer (El pobre músico) y la poesía completa de Georg Trakl.
Además autor de libros de poesía: Distanciado cielo y Levántate
y canta. Y de piezas de teatro: Penélope aguarda (premio Argentores
1961), Trompetas para el inocente y Reportaje a la serpiente.
Colaboró en Sur, Ficción, La Prensa, La Torre (Puerto Rico), en
diversas revistas universitarias y en La Gaceta de Tucumán.
En 1960 fue becado por la Fundación Alexander von Humboldt para
seguir cursos de germanística de la Universidad de Friburgo, Alemania.
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Olivera,
Ricardo
(Argentino, 1886-1949)
Diplomático
y publicista. Cursó estudios en la facultad de derecho de Buenos
Aires y realizó luego estudios de especialización en la Sorbona
y en el colegio de Francia. Fue profesor suplente de la facultad
de ciencias económicas y catedrático de historia argentina en
el colegio nacional "Mariano Moreno". Fue secretario de la presidencia
de la Nación durante los gobiernos de Roque Saenz Peña y Victoriano
de la Plaza e ingresó luego en la carrera diplomática. Actuó como
secretario de la misión enviada al Uruguay para establecer la
jurisdicción de las aguas del Plata, fue encargado de negocios
en Italia y en Suiza, ministro plenipotenciario en Suecia, Ecuador,
Paraguay, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia, Grecia, Noruega y Finlandia;
en 1938 fue embajador en México y desde 1939 a 1942 en Alemania.
En 1942-43 representó a la Argentina ante el gobierno de Vichy
en Francia. Se retiró en 1945. Recopiló y comentó la labor escrita
y oral de Saenz Peña y escribió páginas biográficas sobre él mismo.
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Palacios,
Pedro Bonifacio (Almafuerte)
(Argentino, 1854-1917)
Poeta argentino conocido como "Almafuerte", autor
de Lamentaciones (1906) y Evangélicas (1915). Ególatra y misántropo,
sus temas fueron la indignación y la rebeldía, el amor al desheredado
y el odio al poderoso, y su ira compensa las caídas frecuentes
en la trivialidad y el prosaísmo. Enfrentado a un Dios que guardaba
silencio ante el sufrimiento, supo ser el vidente de la naturaleza
humana encadenada a las leyes de la materia, el profeta que clama
por los derechos del espíritu. Su actitud era consecuencia de
las contradicciones ideológicas de su tiempo: de la colisión entre
los altos ideales espiritualistas del romanticismo y el materialismo
de las doctrinas positivistas que no sabían de otros conocimientos
que los científicos.
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Quesada,
Vicente G.
(Argentino, 1830-1913)
Después de cursar estudios preparatorios en el
Colegio de D. Alberto Larroque, entró en la Universidad, donde
siguió estudios hasta 1849; en 1855 los completó, doctorándose
en Derecho. Desde 1852 intervino en política y actuó en el periodismo,
defendiendo la causa de la Confederación. En 1856 fue electo diputado
al Congreso Nacional, apartándose más tarde de la política. En
1871 fue nombrado director de la Biblioteca Pública de Buenos
Aires, y en 1873 el Gobierno le comisionó especialmente para adquirir
en España copias de manuscritos relativos a la historia colonial.
En 1877 fue nombrado ministro de Gobierno de la provincia de Buenos
Aires, y en 1878 fue electo diputado al Congreso Nacional. En
1883 fue nombrado ministro diplomático, cargo que desempeñó ante
varios gobiernos hasta 1904. Fue presidente de la Academia de
la Facultad de Filosofía y Letras. Obras: La Revista del Paraná;
La Revista de Buenos Aires; y La nueva Revista de Buenos Aires;
Recuerdos de España; Crónicas Potosinas; Los indios en las provincias
del Río de la Plata; Memorias de un viajero (Victor Gálvez); La
sociedad hispanoamericana bajo la dominación española. Dejó numerosos
libros inéditos, por él mismo reunidos en tres series: Mis memorias
diplomáticas, Mis memorias políticas y Mis obras de historia colonial.
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Roberts,
Carlos
(Argentino, 1865-1942)
Ingeniero e historiador. Se le deben varios trabajos
históricos, entre otros "Los emblemas de la patria y su origen"
(1931). Realizó en 1928-30 investigaciones en Londres y preparó
con los hallazgos hechos la obra "Las invasiones inglesas del
Río de la Plata" (1806-1907) y "La influencia inglesa en la independencia
y organización de las provincias del Río de la Plata" (1938).
En el Anuario de la Sociedad de Historia argentina publicó: "Algunos
documentos del archivo particular de Bereford", "El duque de Orleans",
"La intendencia de Paraguay en las invasiones inglesas", "Un proyecto
para humillar a España".
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Santamarina,
Antonio
(Argentino,
1880-1977)
Hacendado y político. Estudió en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires. En 1908 fue miembro
del Consejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires. 1908-1924
y 1926-1930 diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires.
1913-1917 Intendente Municipal de Tandil. 1932-1938 y 1938-1943
Miembro de la convención constituyente de la provincia. Presidente
del Directorio de la "Sociedad Argentina de Transporte e Industrias
Anexas" (S.A.T.I.A). Miembro de la Compañía Unión Telefónica del
Río de la Plata"; de la compañía de Seguros "La Rural" y "La Rural
de Cuyo" de "Noel y Cía.Ltda."; Editorial Sudamericana y Corporación
Sudamericana de Servicios Aéreos. Reunió una de las más valiosas
colecciones privadas de cuadros y de impresos varios, parte de
lo cual fue donado a instituciones oficiales.
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