Biografías de autores

 

Alcorta, Amancio
Alvear, Torcuato de
Andrade, Olegario Víctor
Ascasubi, Hilario
Balcarce, Mariano
Borges, Jorge Luis
Campo, Estanislao Del (Anastasio El Pollo)

Capdevila, Arturo
Carranza, Angel Justiniano
Fernández Moreno, Baldomero
Groussac, Paul
Guido Spano, Carlos
Gutierrez, Eduardo
Hernández, José
Leguina, Ezequiel
Lugones, Leopoldo
Mármol, José
Mitre, Bartolomé
Modern, Rodolfo E.
Olivera, Ricardo
Palacios, Pedro Bonifacio (Almafuerte)
Quesada, Vicente G.
Roberts, Carlos
Santamarina, Antonio

 

 

 

Alcorta, Amancio
(Argentino, 1842-1902)


Jurisconsulto. Durante la guerra del Paraguay prestó servicios militares como ayudante y secretario del coronel Murature, batiéndose en el combate de las Cuevas, donde fue condecorado con la cruz de bronce del Brasil. En 1867 fue nombrado juez de primera instancia, puesto que desempeñó con competencia y laboriosidad. Fiscal de Gobierno en la provincia, ministro de Hacienda y de Gobierno en la misma. Durante el gobierno de Acosta fue electo diputado a la Legislatura desde 1867 hasta 1872. Catedrático de Derecho Internacional en la Facultad, académico titular de la misma, rector del Colegio Nacional Central, Diputado al Congreso Nacional, Ministro de Relaciones Exteriores en las administraciones de Juárez Celman, Saenz Peña, Uriburu y Roca. En este último puesto contribuyó de una manera notable a la terminación del litigio de límites con Chile.

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Alvear, Torcuato de
(Argentino, 1822-1890)


Hijo del General Carlos María de Alvear. Ocupó varios cargos públicos, entre otros, el de primer intendente de esta capital en 1882-1886, siendo también el primero de sus grandes servicios y adelantos realizados en la Metrópoli. Alvear desplegó una actividad e inteligencia asombrosas, resolviendo graves problemas, como el de la pavimentación e higiene, creando plazas y parques, demoliendo edificios vetustos que afeaban la ciudad y convirtiendo en un hermoso paseo el que hoy lleva su nombre en la Recoleta, en el cual se le ha erigido un sencillo monumento. Prestó también preferente atención a los establecimientos públicos de caridad, asilos, hospitales y cementerios.

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Andrade, Olegario Víctor
(Argentino, 1841-1882)

 

Poeta y periodista, después de haber vivido con sus padres en la emigración durante la tiranía de Rosas, concurrió al regresar al país de Caseros al colegio de Concepción del Uruguay, junto con Julio A. Roca y Eduardo Wilde. Mientras estuvo en ese colegio, que abandonó en 1857, comenzó sus ensayos poéticos. En aquellos años de hostilidad entre Buenos Aires y la Confederación, Andrade se puso del lado de Urquiza y fundó El Porvenir y otros periódicos en Gualeguaychú para sostener la causa del Congreso de Santa Fe; la misma causa defendió hasta el Congreso de Belgrano en 1880 en La Tribuna Nacional y otros órganos de la prensa porteña. Sus artículos de esa campaña fueron recogidos en un volumen titulado Artículos Histórico-políticos (1863-1868) y publicados en 1919 y muestran como permaneció fiel a una orientación y un partido y cual era su estilo. Se ha dicho que algunos de sus poemas parecen arengas en verso y que algunos de sus artículos periodísticos parecen poemas en prosa. La influencia romántica de Victor Hugo es evidente.
Se opuso a la alianza con el Brasil, combatió la política de Mitre. Vivió Andrade en varios pueblos del litoral, en Concordia, Concepción y Gualeguaychú, Paraná y Santa Fe; desempeñó algunos empleos oficiales; fue exonerado varias veces, sufrió estrecheces económicas y, consolidada al fin la unión nacional en la presidencia de Avellaneda, se estableció en Buenos Aires.

 

Su nombre no tardó en ser bien conocido; composiciones suyas fueron premiadas en certámenes; se le consideró como el poeta nacional por excelencia; en ese período porteño escribió sus cantos más conocidos: El nido de cóndores, Prometeo, San Martín, Atlántida. Su amistad con Roca, presidente de la República, su ascendiente en la prensa y sus poemas le dieron gran popularidad y lo llevaron como diputado al Congreso de la Nación.
La muerte lo arrebató en la plenitud de su sazón y truncó una obra de alto vuelo poético. A su muerte el gobierno decretó la adquisición y publicación de sus obras y con ello comenzó su gloria póstuma. El poema Atlántida fue premiado en unos juegos florales del Centro Gallego de Buenos Aires (1881) y anuncia el porvenir de la raza latina en América; en Prometeo ensalzó el triunfo del pensamiento liberado. Su nombre persiste por el énfasis y la prosopopeya de El nido de cóndores. Además de los nombrados, las composiciones El arpa perdida, La noche de Mendoza, San Martín, La libertad de América, Las Flores del guayacán, El consejo maternal, Las ideas, se cuentan entre su producciones más inspiradas.

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Ascasubi, Hilario
(Argentino, 1807-1875)

Periodista, político y poeta gauchesco, conocido con seudónimos como "Paulino Lucero" y "Aniceto el Gallo". Luchó en las guerras civiles y en la del Brasil, y colaboró con Lavalle contra el régimen rosista. Amigo primero y opositor después a Urquiza, Mitre le confió misiones políticas en Europa. Publicó numerosos periódicos, muchos de los cuales no pasaron de un solo número: El Arriero Argentino (1830), Paulino Lucero (1832), El gaucho en campaña (1839), Media caña del campo para los libres (1840), El gaucho Jacinto Cielo (1843) o Aniceto "el Gallo", gacetero prosista y gauchipoeta argentino (1853-59). La obra principal de Ascasubi es Santos Vega o Los mellizos de "La flor". "Rasgos dramáticos de la vida del gaucho en las campañas y praderas de la República Argentina (1778-1808)", que se publicó en París en 1872. Entre 1850 y 1851 aparecieron dos fragmentos de este poema, que fue redactado finalmente entre 1871 y 1872. En más de trece mil versos ofreció una historia folletinesca y una nostálgica visión del mundo campesino anterior a la independencia y a las guerras civiles.

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Balcarce, Mariano
(Argentino, 1807-1885)


Hijo de Don Antonio González Balcarce. Se educó en Europa y desde joven abrazó la carrera diplomática, prestando servicios en Inglaterra. Se casó en 1832 con Mercedes San Martín, hija del Libertador, y ese mismo año estuvo en la Argentina y Chile. Fue autor del tratado con España que aprobó el principio de nacionalidad invocado por Buenos Aires y de gran trascendencia para el desarrollo de la inmigración. Obsequió al general Mitre el valioso archivo histórico del general San Martín.

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Borges, Jorge Luis
(Argentino, 1899-1986)

Poeta, narrador y ensayista. Vivió en Europa entre 1914 y 1921 y en 1923, tomando contacto con las vanguardias literarias, en especial con el expresionismo alemán y el ultraísmo español. En 1921 llevó el ultraísmo a Buenos Aires, donde dirigió las revistas Prisma (1921-22) y Proa (1922-23 y 1924-26), y colaboró en Martín Fierro. Por entonces son fundamentales sus contactos con Ricardo Güiraldes, Macedonio Fernández, Oliverio Girondo y Alfonso Reyes. En 1932 conoce a Adolfo Bioy Casares, con quien publicará la Antología de la literatura fantástica (1940), en la que participa también Silvina Ocampo, y las obras de los heterónimos Bustos Domecq y Suarez Linch. Hasta 1946, cuando es cesado por razones políticas, Borges trabaja como bibliotecario en una dependencia municipal y ejerce el periodismo literario en Crítica y El Hogar. Luego dictó cursos privados y, a partir de 1955, fue, hasta su jubilación en 1973, director de la Biblioteca Nacional y profesor de Literatura Inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras. En 1955 fue nombrado académico de letras en su país. A partir de 1960 su obra es reconocida como una de las más originales en la literatura del siglo XX. En 1961 comparte el Premio Formentor con Samuel Beckett y en 1980 el Cervantes con Gerardo Diego. Sus escritos se hallan traducidos a todos los idiomas cultos.
La obra de Borges puede dividirse en períodos, quedando acotada una época inicial y vanguardista por los años 1923 y 1930. Caracterizan este período la importancia fundamental del poema, el verso libre y la proliferación metafórica (sobre todo la proveniente de Lugones), la apelación a un neobarroco de raigambre española (Quevedo, en primer término) y cierto nacionalismo literario, que llega a proclamar la independencia idiomática de Argentina, en textos luego repudiados por el propio autor. A este período pertenecen los poemarios Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), así como los ensayos de Inquisiciones (1925), El tamaño de mi esperanza (1926), El idioma de los argentinos (1928) y Evaristo Carriego (1930). A partir de 1930, la obra de Borges, durante unos treinta años, se inclinará a la prosa y surgirá una doble vertiente de su tarea: el ensayo breve, normalmente de lecturas literarias, y la llamada "ficción", que no es estrictamente un cuento, aunque su trámite sea narrativo y su convención de lectura sea la ficcional. En ella aparecen, a menudo, escritores y libros apócrifos como Pierre Ménard y su Quijote, o Herbert Quain. Apelando a citas deliberadamente erróneas en sus meditaciones sobre la traducción literaria, Borges define la tarea del escritor como esencialmente falsificadora y desdibuja toda pretensión de originalidad y creación. La literatura es la infinita lectura de unos textos que surgen de otros y remite a un texto original, perdido, inexistente o tachado. Falta este código de los códigos, lo cual hace de todo texto no sólo una "ficción", sino también un abismo significativo, donde no hay senderos sino los que se bifurcan, adquiriendo el conjunto el aspecto de un laberinto. En otro sentido, la obra ficcional borgiana se inclina a temas recurrentes, como son: lo fantasmal de la vida, el combate singular como reconocimiento del otro en el acto de darle muerte, el espejo como cifra de las apariencias mundanas, la lejanía y la desdicha vinculadas con la relación amorosa, o la busca del nombre de los nombres, el prohibido nombre de Dios, donde se realicen las fantasías de perfecta adecuación entre las palabras y las cosas. Estéticamente, en este segundo período de su obra, Borges efectúa una crítica radical a sus años de vanguardista, como puede apreciarse sobre todo en los artículos recogidos por Emir Rodríguez Monegal en su volumen de Textos cautivos (1986). Borges denuncia la actitud epigónica de la vanguardia argentina, la parvedad de sus logros estéticos y el abuso de documentos doctrinarios y manifiestos. Se repliega hacia una actitud estética de apariencia neoclásica, aunque en él pervivan los tópicos del infinito y lo inefable, recogidos en sus juveniles frecuentaciones de Schopenhauer y los poetas románticos alemanes. El afán de tersura en la expresión, la relectura de los clásicos y su cita constante, la concisión que exigen los géneros breves, son todos gestos de su neoclasicismo en el que la razón intenta ordenar, jerarquizar y clarificar hasta los límites admisibles de su poder sobre el lenguaje, siempre resbaladizo, engañoso y ambiguo.

También revista Borges en esta etapa su juventud nacionalista, volviendo sobre algunos episodios costumbristas de ambiente campesino o suburbial, como el duelo a cuchillo, para repasarlos en un contexto de mitología universal. Así, sus gauchos y compadritos de las orillas se entreveran con los héroes homéricos, los teólogos medievales y los piratas del mar de la China. No son ya el motivo de una exaltación peculiarista ni se los encara como emblemas de un universo cultural castizo y cerrado, sino que se los relativiza en un marco de ambiciones eclécticas y cosmopolitas. A este período, prescindiendo de antologías y reelaboraciones, pertenecen los ensayos de Discusión (1932), Historia de la eternidad (1936) y Otras Inquisiciones (1952); los relatos de Historia universal de la infamia (1935), de Ficciones (1944) y El Aleph (1949), y un buen número de obras en colaboración con Bioy Casares (Seis problemas para don Isidro Parodi, 1942; Dos fantasías memorables, 1946, Un modelo para la muerte, 1946, y los guiones cinematográficos Los Orilleros. El paraíso de los creyentes, 1955, con Delia Ingenieros (Antiguas literaturas germánicas, 1951), con Betina Edelberg (Leopoldo Lugones, 1955) y con Margarita Guerrero (El Martín Fierro, 1953 y Manual de Zoología fantástica, 1957).
Políticamente, Borges evoluciona de sus originarias posturas de izquierda al nacionalismo moderado de Yrigoyen , y luego a un escepticismo liberal que lo enfrenta con los fundamentalismos políticos de su tiempo, sobre todo los de corte fascista, así como, posteriormente, su acendrado antiperonismo lo llevará a posiciones de reticencia conservadora bastante intempestivas, aunque nunca guiadas por el sentido de la oportunidad o la conveniencia circunstancial. El último Borges asiste a la restauración constitucional argentina de 1983 y renueva su perdida esperanza en los procedimientos democráticos de gobierno. Si se toma en cuenta su sesgo literario, se advierte que el escritor marcha hacia una síntesis: retorna visiblemente al poema, pero ya con preponderancia de formas clásicas (el soneto, ante todo), en tanto su narrativa insiste en sus tópicos favoritos: la proliferación barroca de universos incontables (remitiendo a las teodiceas y cosmologías del setecientos, Spinoza, Leibniz), el retorno de las formas arquetípicas, la dudosa consistencia de lo real, el paso del tiempo que todo lo corroe y que permite la existencia del bello texto que es su salvación y su elegía, la frecuentación de las figuras clásicas que recurren desde la historia, la épica y la leyenda. La paradoja como lógica de lo oculto, la imposible descripción del universo y la ironía que consiste en considerar como extraño lo inmediato y propio, nos remiten a las fuentes románticas de Borges, que se sintetizan, barrocamente, con el clasicismo de su elocución.
A esta etapa final de Borges corresponden sobre todo numerosos poemarios: El hacedor (1960), Para las seis cuadras (1964), El otro, el mismo (1969), Elogio de la sombra (1969), El oro de los tigres (1972), La rosa profunda (1975), La moneda de hierro (1976), Historia de la noche (1977), La cifra (1981) y Los conjurados (1986), El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975) fueron nuevos volúmenes de relatos, a los que hay que añadir algunos más, como los de Rosa y azul (1977). También continuó su colaboración con Bioy Casares (Crónicas de Bustos Domecq, 1967; Nuevos cuentos de Bustos Domecq, 1977) y con otros autores. En siete noches (1980) y nueve ensayos dantescos (1982) se han reunido conferencias sobre temas de su predilección. La crítica comparada abunda en consideraciones sobre el escritor argentino, detectándose varios enfoques en su lectura: la distinción entre realidad e irrealidad (lo posible y lo imposible) y la aparición de lo fantástico; sus negativas -aunque no sin excepciones- relaciones con la historia, a partir de la insistencia en los arquetipos y en la nulidad de la acción humana en un mundo meramente conjetural; la meditación constante de Borges sobre los alcances e impotencias del lenguaje en general, y del literario en particular, en su lucha y desazón por describir "el inconcebible universo", necesario como postulado, por su parte. En Argentina a ello se han sumado, en vida del escritor, las polémicas suscitadas por sus posicionamientos políticos.

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Campo, Estanislao Del
(Anastasio El Pollo)

(Argentino, 1834-1880)

Escritor, luchó por Buenos Aires contra la Confederación Argentina. Cultivó la poesía gauchesca con el seudónimo de Anastasio el Pollo, lo que equivalía a reconocer su deuda con Hilario Ascasubi (Aniceto el Gallo). Fue sucesivamente funcionario de aduanas, diputado y secretario de la Cámara y oficial mayor del Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires. En 1870 publica sus Poesías, cuarenta y siete composiciones que acogen diversos registros, desde la queja romántica y la escenografía correspondiente, hasta el tono popular de la sección "Acentos de mi guitarra", que le habría de llevar a la fama. Si bien Del Campo era un aristócrata, su simpatía por el gaucho hace de él una de las cumbres del género, a pesar de las incorrecciones derivadas de un verdadero desconocimiento de este tipo de pampero. Su poema Fausto (1866) es su obra más importante. En él se narra el efecto producido por la ópera de Gounod del mismo título en un gaucho que cuenta a un amigo su experiencia, la cual consiste en creer que el espectáculo es un suceso real.

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Carranza, Angel Justiniano
(Argentino, 1834-1899)

Se graduó de abogado con una tesis sobre "La libre navegación de los ríos". Ingresó en la magistratura como relator del Supremo Tribunal de Justicia. En 1868 fue nombrado juez de primera instancia en lo criminal y posteriormente auditor general de guerra y marina. Tuvo predilección por la búsqueda de datos y documentos relativos al período que siguió a 1810 y con preferencia lo épico y glorioso. Figuran entre sus obras: "La revolución del 39 en el Sur de Buenos Aires (1880)"; "El general Lavalle ante la justicia póstuma (1 ed. 1880; 3 ed. 1886); "Campañas navales de la República Argentina. Cuadros históricos" (editadas y anotadas por José Juan Biedma, 1914-1916, 4 v.). Publicó además: "Las actas capitulares de Santiago del Estero; Las invasiones inglesas en el Río de la Plata, 1806-1807; La bandera de los Andes (aclaraciones históricas); el Dr. Tejedor y la conspiración de 1839, etc. Fue uno de los fundadores de la Junta de Historia y Nimismática Americana en 1893.

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Capdevila, Arturo
(Argentino, 1889-1967)


Nacido en Córdoba. Su extensísima obra literaria abarcó todos los géneros: novela, cuento, ensayo, historia, biografía, leyenda, poesía, teatro, tradición, religión. Pero su fama es la de poeta, que lo fue ya desde sus primeros libros, recibidos con admiración: Jardines solos (1911), Melpomene (1912) y El poema de Nenúfar (1915). Además de algunos textos famosos, repetidos en todas las antologías ("Aulo Gelio", "Nocturno de Job", "Melpomene"), Capdevila se destacó por el romance y, especialmente, por el romance histórico. Otra veta que aseguró su prestigio fueron los libros de evocación histórica: Córdoba del recuerdo (1923), La santa furia del padre Castañeda (1933), Antaño (1936), Las Invasiones Inglesas (1938) y el Hombre de Guayaquil (1950).

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Fernández Moreno, Baldomero
(Argentino, 1886-1950)


Criado en el norte de España, vuelve a su ciudad, Buenos Aires, donde realiza el cambio de estética desde el modernismo dominante a una poesía realista, de elocución natural, relacionada con la vida de los barrios modestos, de la provincia y del medio rural. Desde esa práctica, que se conoce como "sencillismo", evolucionó en su madurez hacia una expresión íntima y simbólica, de temática amatoria, insistiendo en la forma del soneto. Tiene textos aforísticos (La mariposa y la viga, 1947) y autobiográficos. Entre sus numerosos poemarios se cuentan Las iniciales del misal (1951), Intermedio provinciano (1916), Ciudad (1917), Campo argentino (1919), Aldea española (1925), Romances (1936), Yo médico, yo catedrático (1941) y Penumbra. Libro de Marcela (póstumo, 1951)

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Groussac, Paul
(Francés, 1848-1929)

Historiador, escritor y crítico literario; llegó a la Argentina a bordo del velero "Anita" en febrero de 1866. Fue un autodidacta, formado en la lectura de los mejores representantes de la cultura francesa, con la cual ha mantenido hasta su fin los vínculos más vivos. La exposición y el método histórico los estudió en Montesquie, Thierry, Renán, Fustel de Coulanges. Mantuvo toda su vida un criterio liberal, hostil a las tiranías y un espíritu progresivo; no se fusionó con la cutura argentina, de cuyo ambiente supo extraer tantos elementos valiosos, pero influyó sobre ella tanto por sus cualidades intelectuales como por los temas que supo desarrollar su pluma aguda.
Trabajó en el campo, fue ovejero de San Antonio de Areco, recorrió las provincias del norte, siempre en contacto con los libros. En Buenos Aires dio clases de matemáticas en el Colegio Nacional: Publicó en la Revista Argentina un ensayo español sobre Espronceda. Nicolás Avellaneda lo invitó en 1870 a trasladarse a Tucumán, donde fue profesor del Colegio Nacional, director provincial de enseñanza, inspector nacional de educación, periodista, director de la escuela normal.
Viajó a Francia en 1883, colaboró en el Fígaro, entró en contacto con los mejores escritores franceses. En 1882 había publicado Ensayos históricos sobre el Tucumán. En 1884 regresó de Francia y publicó la novela autobiográfica Fruto Vedado. En 1885 sustituyó a José Antonio Wilde en la dirección de la Biblioteca Nacional.
Obras: novela El número 9090, tentó el drama en La divisa punzó, compuso un tomo de Relatos Argentinos. Publicó una revista, La Biblioteca, Los Anales de la Biblioteca (once volúmenes) y dirigió varios años Le Courier francais, fundado por él en 1894 con la cooperación financiera de Clodomiro Hileret, industrial azucarero. El crítico literario temido y más de una vez demasiado agrio y exigente, aparece en el Viaje Intelectual, en Crítica Literaria, en las revistas por él dirigidas. En los Anales publicó su alegato sobre Las Malvinas, reivindicándolas para la soberanía argentina. Su obra Del Plata al Niágara, muestra en todo su formato al escritor policromo, al observador y al crítico.

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Guido Spano, Carlos
(Argentino, 1827-1918)


Poeta y periodista argentino, perteneciente a la segunda generación de románticos y considerado como un predecesor del movimiento modernista. Aunque su prosa presenta rasgos de originalidad, humorismo sutil e ironía inteligente, ha trascendido gracias a una poesía de tipo convencional, con pinceladas de sentimentalismo bucólico, erotismo inocente y amor patrio que tienden a desmentir más que a ratificar la actitud comprometida del autor con la realidad política en la que se desarrollo. De su poema "Trova", sus connacionales recuerdan el ultimo verso, a la sazón inmortalizado por la enseñanza escolar: "Argentino hasta la muerte." Sus poemarios se titularon Hojas al viento (1871) y Ecos lejanos (1875). En prosa publicó El gobierno y la alianza (1866) y Ráfagas (1879).

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Gutierrez, Eduardo
(Argentino, 1851-1889)

Novelista, cultivó el género gauchesco, el histórico y el policial. Entre sus numerosas novelas cabe citar: Santos Vega (1880), Don Juan Manuel de Rosas (1881-82), La muerte de Buenos Aires (1882), El Chacho (1884), Pastor Luna (1886) y en particular Juan Moreira (1879-80), obra que, convertida en mimodrama gauchesco por José J. Podestá, significó el nacimiento del teatro argentino.

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Hernández, José
(Argentino, 1834-1886)
Periodista y político, la fama de Hernández dentro de la literatura del Río de la Plata viene de su Martín Fierro, extenso poema lírico-narrativo que apareció en dos partes: El gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879). Esa obra, considerada el momento más admirable de la poesía gauchesca, fue compuesta con muy distintos fines, todos infrecuentes para su época y su país: crear un poema usando el habla, las imágenes y la visión del mundo de una clase social (la de los gauchos), denunciar los abusos sufridos por dicha clase y hacerla consciente de su terrible situación. La extensa narración fue compuesta pensando en la transmisión oral, ya que el público para el que fue escrita era analfabeto. Esto dio lugar a la aparición de los "lectores" (de los que habló Leopoldo Lugones), que leían a sus camaradas iletrados las tristes aventuras del gaucho Fierro, quien repetía en su vida las desgracias de quienes lo escuchaban. El enorme éxito del poema, que rápidamente se convirtió en tradicional y se fragmentó en trozos repetidos en toda Sudamérica (desde Argentina hasta Colombia), la persistencia de su lectura y recuerdo en todas las clases sociales de ambas márgenes del Plata, muestran que el género y el poema no han sido sólo manifestaciones de una literatura regional, sino que se han convertido en representativas de aspectos muy importantes de la cultura y la literatura de la Argentina y Uruguay. Además de su contenido social y político, Martín Fierro fue (como probó E. Martínez Estrada) una admirable creación poética, en la que imágenes, rima y estructura estrófica se aúnan para dar nacimiento a una obra de sólida forma estética en la que lo popular y lo culto, lo tradicional hispánico y lo americano encontraron el cauce para dar expresión a algo originalísimo y único.

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Leguina, Ezequiel
(Argentino, 1880-1964)


Bibliófilo. Logró recoger en su biblioteca particular unos 19.000 volúmenes selectos, ejemplares valiosos, ediciones principales, encuadernaciones raras y costosas. Hizo importantes donaciones a bibliotecas oficiales. Entre ellas a la Biblioteca Nacional: manuscritos: José de Guevara, Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán. Roberto Cunninghame Graham: Conquest of the River Plate; Home Poham, dos cartas, una de ellas fechada en el Río de la Plata; Ruben Darío, Loa al obispo Esquiú. Incunables: Biblia Latina, de Johann Gutemberg, una hoja, Maguncia 1456; San Antonio: de Censuris, seguido de Sponsalibus et Matrimonio, Venecia, Johana de Colonia y Johann Manthen, 1474; Santo Tomás de Aquino, Quaestiones de duodecim quodlibet, Venecia, Johann de Colonia y Johann Manthen,1476; Santo Tomás de Aquino, Quaestines de potentia Dei, Venecia, Cristóbal Arnold, 1476. Además figuran también las siguientes obras: Ulderico Schmidel, edición latina de la Vera Historia Admirandae cuiusdam navigationis… Nuremberg, Hulsius, 1599; M. De Cervantes, Don Quijote, 3 ed. De Juan de la Cuesta, Madrid, 1608; Concolorcorvo, Lazarillo de ciegos caminantes. Gijón, Rovada, 1773. Quinto Horacio Flaco, Opera, Parma, Bodoni, 1791; F.Chateaubriand, Génie du Christianisme, edición príncipe, París, Migneret, 1802.

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Lugones, Leopoldo
(Argentino,1874-1938)
Considerado uno de los autores argentinos más distinguido de su tiempo. Es ejemplo de cruces de ideologías y de concepciones políticas de los escritores del Río de la Plata en el fin del siglo XIX. Su trayectoria va desde el romanticismo hasta el regionalismo sencillo de sus últimos tiempos, pasando por formas nítidas del simbolismo francés y el modernismo hispánico. En política pasó del anarquismo a un socialismo de dudosa ortodoxia y, finalmente, al fascismo o algo muy próximo a esto. Fue un temperamento de acción, y eso se traduce en sus escritos. Las montañas del oro (1897) es un retorno a los tópicos del romanticismo francés, lo que no impide que algunos poemas de este libro sorprendan por el carácter de la imaginación poética del joven de veintidós años que los dicta. Trasladado a Buenos Aires, Lugones es acogido con todos los honores por el diario La Nación, contando entre sus amigos a Rubén Darío. Su aristocratismo es innegable y convivió en él con una voluntad de renovar el verso de lengua española. Tras un período de decadentismo y verlainismo que se concretó en Los crepúsculos del jardín (1905), publica su colección poética más madura, Lunario sentimental (1909), que es el libro donde se acentúa mejor su personalidad, fundiendo el simbolismo de Laforgue con lo aprendido de Rubén Darío. A partir de este libro Lugones entra en una segunda etapa, marcada por fuertes aspectos nativistas y regionalistas. En este momento se apoya en la forma más tradicional del verso español (primordialmente en el romance). Canta al paisaje con fuerte acento nacional (Odas Seculares, 1910); el amor conyugal en su forma más ortodoxa (El libro fiel, 1912); su apego al terrúneo (Libro de los paisajes, 1917); Las horas doradas (1922); Poemas solariegos (1927) y Romance del Río Seco, póstumo (1938).
Su labor como narrador y ensayista es tan importante que no falta quien valore ante todo sus aptitudes en estos terrenos. Contribuyó a la elaboración de una poética del cuento, ensayando formas renovadas, siguiéndole los grandes cuentistas de este siglo, Jorge Luis Borges y Julio Cortazar, especialmente. Las fuerzas extrañas (1906) mostraron ya sus aptitudes para escribir cuentos de misterio, muy en consonancia con las tendencias modernistas.
Casi veinte años después, Cuentos fatales (1926) le devuelven al mundo de lo fantástico. Decenas de cuentos quedaron en las páginas de diarios y revistas y van siendo publicados en estos años por diversos eruditos, incluyendo al propio hijo del autor. Se caracterizan estos cuentos por trascender las fronteras de la realidad y adentrándose sin temor en los ámbitos del misterio, recurriendo alguna vez a escenarios y evocaciones del pasado; ciertos temas proceden de la ciencia, de la pseudociencia y del teosofismo, fondo de ideas que Lugones exploró como no pocos de sus contemporáneos, Darío y José Ingenieros, con estos dos formó la secta esotérico-humorística La Syringa. En el aspecto formal su aporte más notable se encamina a una poética del efecto; se trata de sorprender al lector con recursos apropiados para suscitar el interés, sorprendiendo a veces con finales inesperados. Escribió la novela El ángel de la sombra (1926), con una trama en que se mezcla lo erótico y lo religioso. Como ensayista, historiador de las ideas y de lo político, los trabajos de Leopoldo Lugones tienen un valor indiscutible Entre los escritos de este tipo destacan Historia de Sarmiento (1911), Elogio de Ameghino(1915), Mi beligerancia (1917) y varios títulos mas publicados con posterioridad a su muerte. Su obra periodística todavía no fue recopilada totalmente; fue articulista capaz de escribir sobre cualquier tema y varios deus textos fueron recogidos en volumen. Su primer libro de ensayo fue El imperio Jesuítico (1904), diatriba de sesgo positivista contra España, la Iglesia católica y la obra de una y otra en América. Esta escrita desde el punto de vista del socialismo anticlerical, en que entonces se interesaba. Su curiosidad por Grecia y por lo griego le impulso a prender este idioma, aplicándose a una traducción nunca terminada de La Ilíada. A esta inclinación responden libros como Didáctica y Las limaduras de Hephaestos, ambas de 1910; Estudios Helénicos (1924) y Nuevos estudios Helénicos (1928). En 1916, recogió en El Payador una serie de conferencias sobre Martín Fierro, de José Hernandez, libro en cuya reivindicación (iniciada por Miguel de Unamunu a fines del siglo XIX) lo califico de canto Homérico de la cultura Argentina.

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Mármol, José
(Argentino, 1817-1871)

Poeta, dramaturgo y novelista. En 1839 pasó algunos días en la cárcel, por difundir prensa de Montevideo contraria a Juan Manuel de Rosas, por entonces gobernador de Buenos Aires. Ese incidente determinó la vida y la obra de Mármol: se exilió en 1840, y nadie como él representó al poeta enfrentado con la tiranía. Su obra conjuga el espíritu romántico con las funciones cívicas de la tradición neoclásica. A partir de 1846 dio a conocer en varias entregas su inacabado "Canto del Peregrino", y en 1851 publicó su poemario "Armonías". En 1842 había estrenado en Montevideo sus dramas "El poeta" y "El cruzado", el primero de ambiente contemporáneo y el segundo de tema histórico. Mármol fundó los periódicos "El Album", "El Conservador" y "La Semana", y colaboró en otros muchos. Autor de folletos como "Asesinato del Sr. D. Florencio Varela", redactor del "Comercio del Plata", en Montevideo (1849) y "Manuela Rosas. Rasgos biográficos" (1850), es ante todo el creador de "Amalia", una novela que empezó a aparecer en Montevideo en 1851, en el suplemento de "La Semana", y se publicó completa en Buenos Aires en 1855. Era otro violento alegato contra la barbarie de Rosas y de su policía política (la Mazorca), y la proximidad de los hechos narrados no le impide constituir la manifestación más destacada de la novela histórica argentina y una de las más notables del romanticismo en Hispanoamérica. La caída de Rosas, en 1852, supuso el fin de la carrera literaria de Mármol, que no encontró nuevos motivos en que inspirarse. En sus últimos años fue diputado, Director de la Biblioteca Pública de Buenos Aires y embajador del gobierno de Bartolomé Mitre en el Brasil.

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Mitre, Bartolomé
(Argentino, 1821-1906)


Hijo de Ambrosio Mitre. Fue militar, político, historiador y hombre de letras. Su larga y activa vida fue consagrada al bien de su patria. Luchó contra la tiranía de Rosas. Después de la derrota en el Arroyo Grande tuvo que regresar a la Banda Oriental. Durante el sitio, Mitre repartió su tiempo entre la espada y la pluma. Fue colaborador del Nacional, Iniciador y del Corsario, periódicos que atacaban el despotismo de Rosas. Fue redactor de la Nueva Era. Emigrado a Bolivia, tomó la dirección del Colegio Militar, redactando a la vez La Epoca. En ese país estuvo en los combates de Olava y Vitiche, donde decidió la batalla con los fuegos de su artillería. Emigrado a Chile redactó El Comercio de Valparaíso y El Progreso de Santiago. Desterrado de Chile, volvió a Montevideo. En mayo de 1851 se adhirió al pronunciamiento de Urquiza y, como jefe de la artillería argentina asistió a la batalla de Caseros, después de la cual recibió el grado de coronel en el campo de batalla. En el Parlamento combatió enérgicamente el "acuerdo de San Nicolás". Ministro de gobierno y de relaciones exteriores del gobernador D. Valentín Alsina. El 2 de junio de 1853, en una salida que hizo al mando de las tropas, recibió un balazo en la frente. Redactó El Nacional y fue colaborador de la Ilustración Argentina. En 1855 fue ministro de Guerra y Marina del gobernador Obligado. Dio la batalla de Cepeda en 1859. Gobernador de Buenos Aires en mayo de 1860. General en jefe del ejército aliado en la guerra del Paraguay. Presidente de la República en 1862. Fundó La Nación; senador nacional; árbitro entre el Brasil y el Paraguay. En 1891 renunció su candidatura a la Presidencia de la República.
Como escritor, son sus principales obras: Biografías de Rivera Indarte y de Lavalle; Episodios de la Independencia Argentina; Estudio sobre la República Argentina; Arengas; Las cuentas del gran capitán; La emigración; La cuestión de San Juan; El crucero La Argentina; El mijo y el zoque; El araucano y el allentiak (estudios lingüísticos); traducciones de Ruy Blas; de la Divina Comedia. Como poeta, Mitre ha dado a la prensa sus magníficas composiciones tituladas Las Rimas y, como historiador, forman su pedestal las monumentales historias de San Martín y Belgrano, que abarcan todo el período colonial hasta la independencia.

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Modern, Rodolfo E.
(Argentino, 1922- )


Profesor, escritor y traductor. Otorgó a su obra lírica un sesgo de espontaneidad y reflexión que la personaliza. Tal vez una de sus características más señalables sea la manifestación desintelectualizada del sentimiento y cierta reverberación de lo absoluto y lo misterioso en contraste con la vida cotidiana. Se graduó en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Dictó cursos de literatura alemana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de La Plata y profesor de literatura en el colegio nacional "D. F. Sarmiento" y de literatura septentrional en la escuela normal de profesores "Mariano Acosta", de Buenos Aires.
Entre otras obras: El expresionismo literario, Literatura Alemana del siglo XX; Lenz, de Georg Büchner. Tradujo los cuentos de Franz Grillparzer (El pobre músico) y la poesía completa de Georg Trakl. Además autor de libros de poesía: Distanciado cielo y Levántate y canta. Y de piezas de teatro: Penélope aguarda (premio Argentores 1961), Trompetas para el inocente y Reportaje a la serpiente. Colaboró en Sur, Ficción, La Prensa, La Torre (Puerto Rico), en diversas revistas universitarias y en La Gaceta de Tucumán.
En 1960 fue becado por la Fundación Alexander von Humboldt para seguir cursos de germanística de la Universidad de Friburgo, Alemania.

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Olivera, Ricardo
(Argentino, 1886-1949)

Diplomático y publicista. Cursó estudios en la facultad de derecho de Buenos Aires y realizó luego estudios de especialización en la Sorbona y en el colegio de Francia. Fue profesor suplente de la facultad de ciencias económicas y catedrático de historia argentina en el colegio nacional "Mariano Moreno". Fue secretario de la presidencia de la Nación durante los gobiernos de Roque Saenz Peña y Victoriano de la Plaza e ingresó luego en la carrera diplomática. Actuó como secretario de la misión enviada al Uruguay para establecer la jurisdicción de las aguas del Plata, fue encargado de negocios en Italia y en Suiza, ministro plenipotenciario en Suecia, Ecuador, Paraguay, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia, Grecia, Noruega y Finlandia; en 1938 fue embajador en México y desde 1939 a 1942 en Alemania. En 1942-43 representó a la Argentina ante el gobierno de Vichy en Francia. Se retiró en 1945. Recopiló y comentó la labor escrita y oral de Saenz Peña y escribió páginas biográficas sobre él mismo.

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Palacios, Pedro Bonifacio (Almafuerte)
(Argentino, 1854-1917)


Poeta argentino conocido como "Almafuerte", autor de Lamentaciones (1906) y Evangélicas (1915). Ególatra y misántropo, sus temas fueron la indignación y la rebeldía, el amor al desheredado y el odio al poderoso, y su ira compensa las caídas frecuentes en la trivialidad y el prosaísmo. Enfrentado a un Dios que guardaba silencio ante el sufrimiento, supo ser el vidente de la naturaleza humana encadenada a las leyes de la materia, el profeta que clama por los derechos del espíritu. Su actitud era consecuencia de las contradicciones ideológicas de su tiempo: de la colisión entre los altos ideales espiritualistas del romanticismo y el materialismo de las doctrinas positivistas que no sabían de otros conocimientos que los científicos.

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Quesada, Vicente G.
(Argentino, 1830-1913)


Después de cursar estudios preparatorios en el Colegio de D. Alberto Larroque, entró en la Universidad, donde siguió estudios hasta 1849; en 1855 los completó, doctorándose en Derecho. Desde 1852 intervino en política y actuó en el periodismo, defendiendo la causa de la Confederación. En 1856 fue electo diputado al Congreso Nacional, apartándose más tarde de la política. En 1871 fue nombrado director de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, y en 1873 el Gobierno le comisionó especialmente para adquirir en España copias de manuscritos relativos a la historia colonial. En 1877 fue nombrado ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, y en 1878 fue electo diputado al Congreso Nacional. En 1883 fue nombrado ministro diplomático, cargo que desempeñó ante varios gobiernos hasta 1904. Fue presidente de la Academia de la Facultad de Filosofía y Letras. Obras: La Revista del Paraná; La Revista de Buenos Aires; y La nueva Revista de Buenos Aires; Recuerdos de España; Crónicas Potosinas; Los indios en las provincias del Río de la Plata; Memorias de un viajero (Victor Gálvez); La sociedad hispanoamericana bajo la dominación española. Dejó numerosos libros inéditos, por él mismo reunidos en tres series: Mis memorias diplomáticas, Mis memorias políticas y Mis obras de historia colonial.

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Roberts, Carlos
(Argentino, 1865-1942)


Ingeniero e historiador. Se le deben varios trabajos históricos, entre otros "Los emblemas de la patria y su origen" (1931). Realizó en 1928-30 investigaciones en Londres y preparó con los hallazgos hechos la obra "Las invasiones inglesas del Río de la Plata" (1806-1907) y "La influencia inglesa en la independencia y organización de las provincias del Río de la Plata" (1938). En el Anuario de la Sociedad de Historia argentina publicó: "Algunos documentos del archivo particular de Bereford", "El duque de Orleans", "La intendencia de Paraguay en las invasiones inglesas", "Un proyecto para humillar a España".

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Santamarina, Antonio
(Argentino, 1880-1977)


Hacendado y político. Estudió en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires. En 1908 fue miembro del Consejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires. 1908-1924 y 1926-1930 diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires. 1913-1917 Intendente Municipal de Tandil. 1932-1938 y 1938-1943 Miembro de la convención constituyente de la provincia. Presidente del Directorio de la "Sociedad Argentina de Transporte e Industrias Anexas" (S.A.T.I.A). Miembro de la Compañía Unión Telefónica del Río de la Plata"; de la compañía de Seguros "La Rural" y "La Rural de Cuyo" de "Noel y Cía.Ltda."; Editorial Sudamericana y Corporación Sudamericana de Servicios Aéreos. Reunió una de las más valiosas colecciones privadas de cuadros y de impresos varios, parte de lo cual fue donado a instituciones oficiales.

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